
El Miedo Patologico
El Miedo y su Impacto en la Vida Humana
El Miedo como Emoción Natural
El miedo, como emoción natural, no es malo en sí mismo. Es una señal de alarma ante el peligro que nos prepara para enfrentarlo, incrementando nuestras capacidades. Más bien, es una respuesta adaptativa del ser humano, un mecanismo de supervivencia. Sin embargo, el problema surge cuando el miedo se vuelve irracional, nos paraliza e interfiere con nuestro funcionamiento, convirtiéndose en una carga emocional que puede afectar nuestra salud.
Miedo Patológico
El miedo patológico es aquel miedo irracional que no se corresponde con la dimensión del objeto o situación temida. Este tipo de miedo supera el umbral tolerable, bloquea al individuo e interfiere con su vida diaria, requiriendo atención clínica. Se le conoce comúnmente como fobia.
La máxima expresión del miedo es el terror, que ocurre cuando el miedo supera los controles del cerebro y se pierde la capacidad de pensar racionalmente. Está estrechamente relacionado con la ansiedad, un estado de inquietud y angustia que acompaña a muchas enfermedades, especialmente las agudas.
Causas e Inicio de las Fobias
Las fobias suelen originarse en la infancia, adolescencia o juventud temprana y pueden ser causadas por:
Una situación estresante.
Un acontecimiento traumático.
Un conflicto inconsciente no resuelto (según la Psicología profunda).
Modelos aprendidos de familiares fóbicos (según las teorías conductistas).
Los niños, por ejemplo, pueden desarrollar fobias si observan a sus padres reaccionar con miedo ante ciertos estímulos (ej. una madre que teme a las cucarachas puede transmitir ese miedo a su hijo).
Algunos Tipos de Fobias
Las fobias se dividen en fobias específicas, caracterizadas por el temor a situaciones, objetos o seres concretos. Según el DSM IV, se clasifican en cinco subtipos:
Relacionadas con sangre e inyecciones
Hematofobia: miedo a la sangre.
Fobias desencadenadas por animales
Arachnofobia: miedo a las arañas.
Relacionadas con entornos naturales
Acrofobia: miedo a las alturas.
Astrafobia: miedo a las tormentas, rayos y truenos.
Fobias situacionales
Claustrofobia: miedo a los espacios cerrados.
Amaxofobia: miedo a conducir.
Otras fobias específicas
Fobia social: miedo a la interacción social.
Agorafobia: miedo a los espacios abiertos.
Filofobia: miedo a enamorarse o al apego emocional.
Sintomatología
Las personas con fobias pueden experimentar:
Malestares gastrointestinales.
Náuseas y miedo a vomitar.
Tensión muscular generalizada.
Palpitaciones y temblores.
Sudoración excesiva.
Mareos y visión borrosa.
Pérdida de control o sensación de parálisis.
Ansiedad elevada y deseo de escapar.
Tratamiento
Existen varias estrategias para tratar las fobias:
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): ayuda a identificar y modificar pensamientos erróneos que generan ansiedad.
Terapia de Exposición: enfrenta gradualmente al individuo con su miedo para reducir la respuesta de ansiedad.
Uso de psicofármacos: en algunos casos, se emplean para reducir la ansiedad y los síntomas de pánico.
Técnicas de relajación: la respiración profunda y la relajación muscular ayudan a manejar la ansiedad.
Ejercicio físico y contacto con la naturaleza: pueden disminuir la ansiedad y mejorar el bienestar general.
Conclusión: La Clave Está en Cristo
Más allá de cualquier tratamiento, la sanidad más importante es la que proviene de Dios. Cristo llevó todas nuestras enfermedades en la cruz por amor a nosotros, y Su Palabra nos asegura que el amor perfecto echa fuera todo temor.
1 Juan 4:18
"En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor."
Salmo 23:4
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
Cristo es el médico y psicólogo por excelencia, quien nos libera de todo temor. Aceptarlo en nuestro corazón es el primer paso para experimentar una verdadera renovación mental y emocional.
Desarrollo
El ánimo es la capacidad humana de experimentar emociones y afectos, y de comprender. Es esa fuerza o energía para hacer, resolver o emprender algo. Es esa fuerza interior que nos permite vivir el presente con la esperanza puesta en el futuro, pero cuando este nos falta caemos en desaliento. El cual es un arma poderosa que utiliza el enemigo para tratar de impedir el propósito de Dios en nuestra vida.
Juan 16:33
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.
El desánimo
El desaliento o falta de ánimo se siente como si nos faltara energía vital y fuerza para enfrentar la vida. Como si ese soplo de vida que todos llevamos dentro estuviera apagado y sin oxígeno. Es esa sensación de vivir sin vida, como si nos hubieran robado el aliento, el alma. Decaimiento, desmoronamiento físico o moral de una persona. Es un sentimiento que paraliza por completo. Es la perdida de todas las facultades emocionales, espirituales y físicas. La mente sufre un bloqueo que impide que actuemos. El desaliento es una de las armas mas peligrosas que usa el enemigo para destruir la fe del creyente. Nos ataca…
Causas del desánimo
Una mente dividida
Este desenfoque básico afecta todas las áreas y cada decisión. No importa lo que usted haga, siente como si una nube oscura estuviera cubriendo toda su mente.
Colosenses 3:2
Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
El temor
Cuando dejamos de ver a Dios y anteponemos los gigantes que se presentan en nuestra vida mayor que Dios, eso trae desánimo.
1 Samuel 17:10-11
De nuevo el filisteo dijo: Hoy desafío a las filas de Israel; dadme un hombre para que luchemos mano a mano. Cuando Saúl y todo Israel oyeron estas palabras del filisteo, se acobardaron y tuvieron gran temor.
La impaciencia
El querer alcanzar las cosas en nuestro tiempo y no saber esperar el tiempo de Dios. Esto genera desánimo.
Salmos 37:7
Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados.
El fracaso
Cuando las cosas no nos salen como las teníamos planeadas y viene la frustración y el desaliento.
Mateo 6:30
Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no {hará} mucho más por vosotros, hombres de poca fe
Consecuencias
Cansancio
Cuando una situación problemática es sostenida en el tiempo, te desanimas, eso genera un estado de agotamiento muy pronunciado. Por lo que es necesario estar atentos para que no pase a la fase de estrés, con consecuencias mayores.
Isaías 40:29
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Te hace perder el rumbo
Si algo caracteriza al desánimo es la sensación de que no tiene sentido lo que has estado haciendo, o la vida que llevas. Esta confusión mental te hace abortar lo que estabas haciendo.
Pensamientos negativos
Cuando el desánimo viene provoca en nosotros pensamientos negativos de frustración e impotencia, pensamientos obsesivos de los que es muy difícil apartarse rápidamente.
2 Corintios 10:5
Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia del Cristo.
Trae sentimientos de desesperación e inseguridad. El desánimo es la plataforma donde el enemigo pelea en nuestras mentes las promesas de Dios para nuestras vidas.
Cómo vencer el desánimo
Poniendo nuestra esperanza en Dios
El salmista que escribe el Salmo 42:5:
¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. Él es mi Dios y Salvador.
Recordar las promesas de Dios para tu vida
Cuando Dios escogió a Josué para sustituir a Moisés como líder de los israelitas, algunas de Sus primeras palabras a Josué fueron:
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9).
El Señor fundamentó este mandato en su anterior promesa a Josué en el versículo 5:
“Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.
Enumere las victorias que Dios le ha dado
Como hizo David cuando alguien le quería poner desánimo.
1 Samuel 17:33-37
Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud.
Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.
Poner sus ojos hacia la meta, sin importar los obstáculos
Desde la cárcel, escribió:
"Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Filipenses 3:14).
Él pudo continuar en medio de la persecución, rechazo, golpes y desánimo, porque sus ojos estaban en el premio definitivo:
Isaías 40:28-31
¿No has sabido? ¿No has oído, que el Dios eterno es Jehová, el cual creo los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
La oración
Otra arma de potente valor, el la oración.
El salmista David en el Sal. 34:4-6 dice:
Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. Radiantes están los que a él acuden; jamás su rostro se cubre de vergüenza. Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias.
Lucas 18:1
Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer.
Santiago 1:2-4
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
Conclusión
El desánimo se vence poniendo nuestra mirada en Jesús, el autor y consumador.
Hebreos 12:2
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
